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Eleccions a Mèxic PDF Imprimir Trametre a un amic
dimecres, 05 juliol de 2006
Una jornada electoral esperada y un fraude casi perfecto también esperado.

Walter Arias
La jornada de elecciones del domingo dos de julio en México, sin duda ha sido la más importante de la historia reciente de este país. Se elegía entre dos proyectos de nación, uno que representa el candidato del Partido de la Revolución Democrática, PRD, Andrés Manuel López Obrador, AMLO, y el que representa el candidato del Partido Acción Nacional, PAN, Felipe Calderón. El de este último se resume con la palabra “continuismo”, es decir el camino del libre mercado y la reducción del Estado como órgano gestor; proyecto comenzado desde hace más de tres sexenios. El proyecto de AMLO, propone un reforzamiento del Estado como órgano que garantice los derechos básicos de los individuos y dotar de suficientes subsidios a los sectores más vulnerables de la población, con el objetivo de aumentar el poder adquisitivo de las familias mexicanas, y reducir la enorme brecha entre las clases sociales. La campaña electoral del PAN se caracterizó por su falta de propuestas y la concentración de ataques, desacreditaciones y calumnias contra AMLO y su proyecto. Los publicistas de la derecha, echaron mano de las enseñanzas y estrategias de Joseph Goebbels, quienes además nunca lo negaron cuando se señaló públicamente. La frase: “López Obrador es un peligro para México”, se repitió día y noche en todos los medios de comunicación, infundiendo miedo al elector. A esta campaña se le sumaron grandes empresas mexicanas como Bimbo, Soriana, Coppel, Jugos del Valle, por mencionar algunas, las cuales se han beneficiado de tráficos de influencias y de exenciones de impuestos desde hace décadas.

La población mexicana, después de esta elección, la gane quien la gane, no será la misma, porque gracias a los asesores del Felipe Calderón, (como el español Antonio Solá, ligado a la Fundación de Análisis y Estudios Sociales, FAES, presidida por José María Aznar, y Dick Morris, quien ya había trabajado con Vicente Fox en su campaña, y anteriormente logró la reelección de William Clinton, y el triunfo de Fernando de la Rua en Argentina), se ha dividido en dos Méxicos, los que están con AMLO y los que están contra él.

Uno de los indicadores más fieles del apoyo que recibió AMLO en su campaña fue la inmensa cantidad de gente que se echó a las calles para escucharlo en sus mítines, mientras que a Calderón iba a verlo apenas la cuarta parte de lo que se veía con AMLO, y en muchas ocasiones iba gente a increparlo. Las casas encuestadoras dieron un margen de ventaja a AMLO en las preferencias electorales. Pero los primeros resultados de la jornada han dado una sospechosa sorpresa, siendo favorables al candidato del PAN, lo cual parece increíble. Pero al parecer, todo está inteligentemente planeado, pues se decía desde semanas antes, que la elección sería muy cerrada y el que ganara, lo haría con una mínima diferencia.

Todo indica que se trata de un fraude electoral muy bien planeado y disimulado a través de los medios tecnológicos para hacer creer que la elección fue la más limpia de todos los tiempos. Pero poco a poco están saliendo a la luz pública, las irregularidades del conteo de votos, desde contar menos, hasta la alteración del programa de cómputo del IFE, que puede dividir los votos del PRD y podría multiplicar los del PAN. Las delegaciones de observadores internacionales, dieron su visto bueno en el proceso electoral, afirmando que fueron limpias, sin embargo quien encabezaba la delegación de la Unión Europea, era José Salafranca, eurodiputado por el Partido Popular, el mismo partido que dio su apoyo moral a Felipe Calderón y al PAN en una visita de José María Aznar a México.

Desde tiempo atrás el Instituto Federal Electoral, IFE, presidido por un siniestro personaje, prometía elecciones limpias y transparentes, pero nunca se aclaró la relación del IFE con la empresa Hildebrando, propiedad del cuñado del candidato del PAN, la cual había sido beneficiada durante los pocos meses que Felipe Calderón estuvo como ministro de Energía, y tal empresa es quien provee al IFE del software para el conteo de la elección. A pesar de que se denunció ante la opinión pública, el gobierno y los medios, trataron de callar o de desestimar tal relación.

El desenlace está por llegar, y si se tratara de otra derrota de la izquierda, todo mundo sabrá que fue gracias a un fraude electoral, el cual se venía gestando desde hacía meses, mientras que el IFE y el gobierno se toman más tiempo para esperar la reacción de la sociedad civil, y no enfrentarse con un movimiento sin precedentes como fue la marcha contra el desafuero en abril de 2005, donde salieron a la calle más de un millón de personas para protestar contra el gobierno foxista y sus ataques desmesurados a la gestión de AMLO.

Sin embargo queda la posibilidad de que la gente que votó por AMLO, que fue la mayoría, se movilice de diversas maneras. Esto es algo que el gobierno y los medios de comunicación quieren presentar como barbarie y atentado a las instituciones democráticas. Cuando se les olvida, o simplemente lo ignoran, que las manifestaciones populares son la expresión más democrática de cualquier población en el mundo.
 
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