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David Rodríguez
Barcelona, 27 de junio de 2006
En los últimos
meses se han aprobado o se están tramitando algunas leyes de gran importancia,
y como suele suceder con el gobierno del PSOE, hay algunos avances interesantes
(aunque insuficientes) en materia social, pero siguen las nefastas políticas
neoliberales en materia económica y laboral.
Comenzando
por el tema social, el proyecto de Ley de Autonomía Personal y Dependencia
reconoce un nuevo derecho universal de ciudadanía. Se crea el Sistema
Nacional de Dependencia, y a partir de 2007 los españoles que lo soliciten
serán evaluados para determinar su grado y nivel de dependencia y las
prestaciones a las que tienen derecho. Estas prestaciones serán económicas
y de servicios tales como la ayuda a domicilio, centros de día y de
noche, teleasistencias, ayudas técnicas o plazas residenciales. En
total el gobierno aportará 12.638 millones de euros desde el año 2007
hasta el 2015, pasando del 0.33% del PIB a más del 1%. Las Comunidades
Autónomas deberían aportar una cantidad similar. Se estima la creación
de 300.000 empleos, que además generarán unos retornos fiscales que
cubrirían dos tercios del gasto citado.
Todos estos
elementos suponen sin duda avances positivos en este terreno tan delicado,
pero en el proyecto de ley hay sombras que también debemos denunciar:
- Se establece el
copago en función de la capacidad económica del beneficiario, privatizando
de este modo parte de la financiación y estigmatizando a las personas
que sufren dependencia respecto a las que tienen otros servicios gratuitos.
El límite del copago todavía no se ha establecido, pero es una medida
liberal cuya filosofía no compartimos en absoluto.
- No se asegura la
cobertura pública universal, y se ofrecen prestaciones a quiénes adquieran
servicios en el sector privado.
- Se ofrecen beneficios
fiscales para las personas que contraten un servicio privado.
- El desarrollo de
las prestaciones tiene lugar en un periodo demasiado largo de 8 años.
Por tanto,
este proyecto de ley supone un paso adelante en materia de dependencia,
aunque es todavía insuficiente y conlleva un riesgo elevado de privatización
de servicios sociales fundamentales.
En cuanto al
proyecto de Ley de Igualdad, se introducen medidas que mejoran la
situación anterior, como el permiso por paternidad de 8 días, el derecho
a disfrutar de las vacaciones con posterioridad al permiso de maternidad,
el derecho a percibir la prestación por maternidad o paternidad aunque
finalice el contrato durante el permiso, la posibilidad de acumular
el permiso de lactancia tras el de maternidad, la ampliación de 6 a
8 años de la edad del menor que da derecho a la reducción de jornada,
o el aumento de la excedencia por cuidad de familiares de 1 a 2 años.
Todos estos son avances muy interesantes que afectan positivamente a
las mujeres.
Pero estas
medidas, que han sido redactadas sin práctica negociación, no sirven
para las mujeres en estado precario, y tampoco garantizan la corresponsabilización
de hombres y mujeres en las tareas familiares. El permiso de paternidad
de 8 días es del todo insuficiente, y aspectos fundamentales como el
acceso al empleo, la promoción, la formación, el salario o las medidas
para alcanzar la igualdad y evitar la discriminación en las empresas
se dejan en manos de la negociación colectiva, estableciendo un Plan
de Igualdad para centros con más de 250 trabajadores. Por otro lado,
los derechos sólo se conceden a los “ciudadanos y ciudadanas españoles”,
quedando fuera los inmigrantes.
Por consiguiente,
y tal como ocurre con la ley de dependencia, se producen avances pero
estos son todavía muy insuficientes.
El último
ejemplo de esta actitud titubeante en el terreno social es la la
Ley de Deuda Externa. El texto actual recoge avances interesantes,
Pues se vincula expresamente la política de deuda con la de cooperación
al desarrollo,se abre paso al control parlamentario de la condonación
de deuda, la dirige hacia los países con menor renta y más endeudados
y la condiciona a que se utilice para reducir el nivel de pobreza. Pero
las organizaciones sociales son muy críticas con esta ley porque no
hay compromiso de condonación total.
.
En materia
económica y laboral, el PSOE sigue en la línea de sus políticas
derechistas, en coalición con CiU y PNV en el caso de la reforma fiscal,
y en colaboración con patronal y cúpulas sindicales en el caso de
la reforma laboral y del sistema de Seguridad Social.
Sobre la
reforma laboral, el acuerdo (firmado por el gobierno, sindicatos
mayoritarios y patronal) resulta rechazable por los motivos siguientes:
(fuente: http://publicacions.psuc.org/dossiers/res_reflabCC030606.pdf)
- Por el abaratamiento
del despido. Se recupera y generaliza el llamado “contrato de fomento
de la contratación indefinida”, pactado en 1997. Este contrato tiene
un despido de 33 días por año con un máximo de 24 mensualidades,
frente a los 45 días y 42 mensualidades del contrato fijo ordinario
que no se elimina, pero que dejará de utilizarse.
- Por el aumento de
las bonificaciones y reducción de las cuotas empresariales. Se aumentan
las bonificaciones destinadas a la creación de empleo fijo y a la conversión
de contratos eventuales en fijos (con despido barato) Se reducen cuotas
empresariales al desempleo (0,5%), al FOGASA (0,2%) y a las ETT (1%).
No está de mas recordar que desde 1997 hasta 2005 la patronal ha recibido
bonificaciones por valor de más de 17.500 millones de euros y que para
2006 están presupuestados 2.500 millones más.
- Porque no va a servir
para disminuir las altas tasas de precariedad laboral. El contrato de
fomento con un despido más barato se puso en marcha con la reforma
de 1997, demostrando durante estos años transcurridos su nulo efecto
para reducir la precariedad que, lejos de disminuir, ha seguido aumentando
hasta alcanzar la escandalosa tasa del 34% en la actualidad. Por otra
parte, el acuerdo no contempla ninguna simplificación, ni recuperación
de la causalidad en la contratación temporal permitiendo a las empresas
hacer un uso abusivo y fraudulento.
- Por no ser suficiente
el límite temporal al encadenamiento de contratos. Esta medida no resultará
suficiente para evitar la alta rotación en el empleo ya que establece
la fijeza para aquellos trabajadores que ocupen un mismo puesto de trabajo
durante un plazo superior a 24 meses (en un periodo de 30 meses), pudiendo
el empresario cambiar de trabajador llegado el plazo y sustituirlo por
otra para el mismo puesto de trabajo. El acuerdo no establece las medidas
necesarias para evitar el uso abusivo de contratos temporales con distintos
trabajadores para ocupar el mismo puesto de trabajo.
- Porque son escasas
las mejoras conseguidas. Resultan del todo insuficientes las mejoras
conseguidas en el acuerdo si las comparamos con las conseguidas por
la CEOE. Así, se mejoran las indemnizaciones que recibirán del FOGASA
aquellos trabajadores afectados por la quiebra de empresas, se mejoran
las prestaciones al desempleo de personas con más de 45 años sin cargas
familiares, se aumenta la plantilla de inspectores, se elimina el contrato
de inserción y, finalmente, en cuanto a la cesión de trabajadores,
no se va más allá de recoger lo ya reconocido por los tribunales en
esta materia.
La reforma
fiscal es claramente regresiva, continuista y de derechas, debido
a los motivos siguientes:
(Fuente: http://www.izquierda-unida.es/federal/comun/folleto_irpf_blanco.pdf)
- Disminuye la tarifa
máxima del IRPF hasta el 43%, por lo que los más ricos pagarán 11
puntos menos de lo que lo hacían en 1998.
- Un tercio del coste
de la reforma del IRPF se dirige al 1.5% de los contribuyentes más
ricos, al tiempo que los trabajadores siguen aportando el 80% de los
ingresos.
- La recaudación
del IRPF ha disminuido del 7.9% del PIB en 1995 al 6.5% en 2004, y lo
va a seguir haciendo.
- La incapacidad del
gobierno para atajar un fraude que se estima en el 23% del PIB, dada
la falta de recursos inspectores.
- La consolidación
de la discriminación negativa en la tributación de las rentas del
trabajo a favor de las de capital al abandonar el Gobierno la posibilidad
de que los rendimientos del capital, plusvalías incluidas, tributen
a los mismos tipos que los rendimientos del trabajo.
- Una anulación de
la rebaja fiscal en un corto lazo para aquellos contribuyentes con rentas
bajas y medias, motivada por la alta inflación existente y la no actualización
de la tarifa y las deducciones.
- Un espaldarazo para
los especuladores, ya que con la reforma se benefician aquellos inversores
que invierten a menos de un año vista.
- Una clara y excesiva
exención para buena parte de los dividendos que obtengan los inversores,
dividendos que están obteniendo niveles históricos.
- La reducción del
tipo del Impuesto de Sociedades del 35% al 30%.
En total, el
coste de la reforma es de más de 4.000 millones de euros, que dejarán
de pagar las clases sociales más favorecidas, que van a imposibilitar
el incremento del gasto social hasta la media de la UE y que van a hacer
todavía más regresivo el sistema fiscal español.
También quiere
reformarse el sistema de Seguridad Social, un acuerdo que sigue
la misma filosofía de la reforma de la Seguridad Social de 1996 y 2001.
Esto es, aplicar recortes en los derechos y prestaciones con el argumento
de que es necesario tomar medidas para la “sostenibilidad del sistema”,
pero que en el fondo, al deteriorar el sistema público de pensiones,
facilitan el avance hacia su privatización a través de planes y fondos
de pensiones.
(Fuente: http://blogs.ya.com/criticcoos/files/Posicion_SC_ACUERDO_DE_PENSIONES2.pdf )
Las pensiones
mínimas van a crecer un 26% en cuatro años de legislatura, hecho que
es sin duda una buena noticia, al igual que la mejora en las pensiones
de los trabajadores despedidos y jubilados a los 60 años. Pero a la
vez se introducen recortes que son inaceptables:
- Se amplia en la
práctica de 13 a 15 años el tiempo necesario mínimo para adquirir
el derecho a la pensión de jubilación.
- Aunque mejora la
carencia exigida para lograr la incapacidad permanente, se introduce
un nuevo mecanismo de cálculo que tendrá un efecto negativo sobre
la cuantía de la percepción.
- Se restringe la
pensión de viudedad, al cambiar el carácter de la misma de un derecho
de carácter subjetivo a una “renta de sustitución”.
- Se imponen condiciones
más duras para acceder a la incapacidad temporal, favoreciendo además
una disminución del coste para las mutuas privadas.
- Se dificulta el
contrato de relevo para adelantar la edad de jubilación de los trabajadores
de mayor edad, mecanismo este que favorece el rejuvenecimiento de plantillas
o los ajustes en el empleo por vías no traumáticas. Esta mayor dificultad
va a generar conflictos añadidos en las grandes empresas en situación
de crisis.
- Se incentiva el
retraso de la edad de jubilación, recortando primero prestaciones e
incentivando después la prolongación de la vida laboral. Es una medida
contraria al reparto del trabajo.
Los mayores
perjudicados de esto medidas son los sectores del mundo laboral más
inseguros: mujeres, jóvenes, inmigrantes y precarios en general. Desde
este punto de vista, la reforma tiene una fuerte componente de insolidaridad.
Por tanto,
el balance global de la reforma de la Seguridad Social es negativo,
pues pese a algunas mejoras se limita el acceso a la pensión a diversos
colectivos que ya ahora están bastante perjudicados.
Además, la
posible reforma electoral a la que el PSOE se había comprometido
está siendo rechazada por toda la derecha y no parece que haya una
voluntad decidida de avanzar hacia un mecanismo más democrático, en
el que se cumpla el principio fundamental de ‘una persona, un voto’,
ahora mismo tan distorsionado en contra de IU.
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