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BRAUN y la situación industrial en Catalunya |
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dimarts, 18 juliol de 2006 |
SECRETARIA MÓN DEL TREBALL DEL PSUC-viu
Desde el PSUC viu queremos manifestar nuestro más profundo y enérgico rechazo al Expediente de Regulación de Empleo (ERE) presentado por la dirección de Braun el 22 de junio, así como transmitir nuestra solidaridad de clase a los trabajadores/as de la empresa. La decisión de la multinacional estadounidense Procter and Gamble de cerrar en 2008 una empresa con unos beneficios económicos de 16´5 millones de euros en los dos últimos años y un incremento de las ventas del 7%, muestra la cara más agresiva e inmoral de la globalización neoliberal y sintetiza cómo los procesos de deslocalización productiva están afectando al tejido social e industrial de Cataluña. La factoría de Braun situada en Esplugues de Llobregat y dedicada a la fabricación de planchas de vapor y de la batidora Minipimer, cuenta en la actualidad con una plantilla de 760 trabajadores/as directos/as y, como consecuencia de la fragmentación del proceso productivo de la planta, cerca de 3.000 puestos de trabajo indirectos dependen de la actividad laboral de Braun y por lo tanto, de la continuidad de la marca.
La pretensión de la dirección de Braun es de regular el cierre de la empresa con el despido de 290 trabajadores/as en 2007 y del resto de la plantilla en 2008, ofreciendo indemnizaciones de 45 días de salario por año trabajado con un máximo de 42 mensualidades y un complemento lineal de 2.000 euros, prejubilaciones a partir de los 53 años de edad y un plan de rentas para los trabajadores/as de 51 y 52 años. Tales condiciones, inadmisibles y claramente insuficientes, fueron expuestas por la dirección de la empresa en reunión mantenida con la representación social y la mediación del Departament de Treball de la Generalitat el pasado 13 de julio, tres días después de iniciarse una huelga de dos semanas que está siendo secundada de forma unánime por los trabajadores/as. Desde el Comité de Empresa de Braun se hace hincapié en la incuestionable rentabilidad y viabilidad de la empresa, y en el pleno rechazo a un ERE que no está motivado por causas económicas, organizativas o productivas, sino por la sed insaciable de la multinacional de aumentar la tasa de beneficios deslocalizando producción a países con costes laborales inferiores y paupérrimas condiciones laborales.
¿Puede una empresa con beneficios considerables, incrementos de las ventas y de la producción, competitiva y rentable en el sector e instalada en una localidad desde hace cuarenta años, cerrar una planta, despedir a más de 700 trabajadores/as, provocar el despido de otros 3.000 trabajadores/as de las empresas proveedoras, dejar maltrecha la economía de una comarca y marcharse sin más?. ¿Dónde está la responsabilidad social de las multinacionales?. Una legislación laboral endeble, la inexistencia de una política industrial desde la administración autonómica y central, y la aparición de nuevos mercados económicos emergentes, están propiciando un escenario proclive a los intereses de las grandes transnacionales. En Cataluña y una vez finalizado el debate estatutario, urgen políticas sociales más activas y dinámicas, dirigidas a consolidar la industria y la estabilidad en el empleo. Una nueva política social que se anticipe a los conflictos laborales y que actúe no desde una lógica neoliberal de supeditación hacia las multinacionales sino desde el control de los abusos empresariales, atendiendo a los desequilibrios territoriales e impulsando sectores productivos en continuo retroceso. En paralelo, el desarrollo de un nuevo modelo productivo basado en la innovación tecnológica mediante inversiones estratégicas y la incorporación de actividades de mayor valor añadido, son elementos nada desdeñables de cara a frenar el proceso de desmembramiento de la industria catalana. Es decir, la alternativa a la deslocalización no ha de estar ligada a la precariedad laboral, recortes de salario y mengua de los derechos sociales, regulaciones de empleo, dumping social y finalmente, cierres colectivos, destrucción del empleo y del tejido industrial.
Julio 2006 |