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Primarias en Izquierda Unida PDF Imprimir Trametre a un amic
diumenge, 29 octubre de 2006
Marco Antonio Esteban - Rebelión

Las primarias atraviesan momentos bajos en la izquierda. En IU Madrid-Ciudad, Virginia Diaz arrasó en las primarias para la eleccion del candidato a la alcaldía con aplastante mayoría, pero el consejo político regional nominó finalmente a otro candidato sin respaldo alguno entre las bases, porque las elecciones locales no son vinculantes para la dirección madrileña. En EUiA los principales partidos integrantes huyen de las primarias como de la peste, tanto en la coalición como en sus propias organizaciones. Los dirigentes del PCE ni las conocen ni las esperan. La direccion de Esquerra Republicana se flagela diariamente por haber permitido que sus asambleas modificarán su posición ante el referendum del Estatut. Y en el PSOE las federaciones regionales se apelotonan para solicitar a la comisión federal de listas la suspensión de las primarias para la selección de candidatos municipales y autonómicos. Dicen que no hacen falta, porque ahora hay paz en el partido. Con esa lógica podríamos suspender las elecciones legislativas cuando un partido alcanzara la mayoría absoluta. Como ninguna nueva alternativa podría presentarse, la paz estaría sin duda asegurada. Regresamos al viejo centralismo democrático. Tal vez nunca lo abandonamos. La antipatía hacia los procesos de primarias y consultas internas en las organizaciones de izquierda viene de lejos. El rasgo más importante que diferencia a un partido político de otras organizaciones es la presentación de candidatos para ocupar cargos políticos institucionales. Para ser candidato a una responsabilidad pública, previamente la persona ha debido ser nominada como candidato del partido o coalición en un proceso de selección interna. El procedimiento de selección de cargos y candidatos en Izquierda Unida se puede calificar de centralismo democrático levemente modificado para incorporar aspectos como listas proporcionales y, en algunos casos, primarias y referenda muy poco utilizados. Básicamente, los militantes eligen en sus asambleas territoriales a los delegados para la asamblea federal, que a su vez elige un consejo político federal que decide la composición de la presidencia ejecutiva federal y nombra al coordinador general. Existen al menos cuatro eslabones intermedios entre el voto del afiliado en su asamblea local y la elección del coordinador general. Izquierda Unida defiende externamente la democracia directa y participativa, pero no la aplica internamente. La tarea de la gran mayoría de los afiliados se reduce a la elección en el territorio de sus representantes a la asamblea general una vez cada tres años y raras veces vota directamente a los cargos y candidatos de la organización. Un nivel de participación parecido al que disfruta el ciudadano en las democracias liberales, donde se limita a visitar el colegio electoral cada cuatro años.

La arquitectura estatutaria que configura el flujo del poder en todas las organizaciones de extracción comunista se puede resumir en una frase: el congreso nombra al comité central y el comité central lo decide todo hasta el siguiente congreso. Con algunos cambios de nombres y mínimas variaciones, esta estructura sigue rigiendo las organizaciones comunistas y post-comunistas. En Izquierda Unida el congreso se llama asamblea general y el comité central Consejo Politico Federal (CPF). El CPF nombra todos los demás órganos ejecutivos, como la presidencia ejecutiva federal o el coordinador general. Consecuentemente, la lucha por el poder se centra en obtener una mayoría en el CPF. Para ello, es necesario lograr previamente una mayoría entre los delegados al congreso que se eligen en las asambleas locales y regionales de las federaciones. La batalla tiene su comienzo entonces mucho antes del inicio de congreso, federación por federación. En cada uno de los territorios es imprescindible, si se quiere ganar un congreso federal, presentar listas conjuntas con diferentes sensibilidades locales para conseguir el máximo número de delegados afInes. Las listas son proporcionales, lo que significa que el número de puestos se reparte de acuerdo al porcentaje de votos obtenidos por cada lista. De igual manera, la votación del CPF en el congreso federal se efectúa mediante listas proporcionales que se presentan durante el mismo congreso tras recoger entre los participantes un número mínimo de avales establecido.

En Izquierda Unida, organización inscrita en un estado fuertemente descentralizado, la selección de candidatos depende claramente del tipo de elección a la que el partido concurre. La selección del candidato a la presidencia del gobierno y de los candidatos a elecciones generales y europeas depende de los órganos ejecutivos federales, mientras que la de los candidatos a elecciones municipales y autónomicas pertenece a las federaciones. El CPF de IU elige directamente los candidatos al parlamento europeo y a la presidencia del gobierno, se reserva el derecho de aceptar o no los candidatos propuestos por las federaciones para las elecciones generales y deja en manos de los territorios la selección de candidatos a elecciones autonómicas y municipales. El método de elección de candidatos en los órganos se basa en listas cerradas y bloqueadas: únicamente está permitido votar por una de las listas presentadas, sin modificar la composición o el orden de sus integrantes. Estas listas escasamente democráticas benefician notablemente a la dirección existente y le otorgan una mayor capacidad de maniobra. Permiten equilibrar mejor la representación de diversos sectores del partido, ya que una elección directa por votación de la militancia no garantiza que los candidatos electos constituyan un corte representativo del conjunto del partido en sus variables territoriales, sectoriales, de género, edad o sensibilidad política. Los militantes son libres de votar a quien quieran y elegir a candidatos desconocidos u opuestos a la línea oficial. El control del proceso selectivo por parte de la dirección facilita la consecución de pactos complejos entre diversos sectores de la organización sin peligro de que sean rechazados en una elección democrática abierta. Evita, en el caso de coaliciones con otros partidos políticos, el problema de que los acuerdos sobre listas entre direcciones nacionales no sean respetados por los electorados locales. La elección centralizada ofrece también una imagen positiva de unidad del partido, puesto que las divisiones internas no se visualizan públicamente como en el caso de unas primarias. Los candidatos nominados suelen mantener la fidelidad a las entidades partidarias que les han elegido. Si han sido elegidos por una comisión de candidaturas designada por el comité ejecutivo, serán fieles al comité ejecutivo; si han sido nombrados directamente por órganos partidarios, serán leales a los sectores integrantes de esos órganos; si son investidos en primarias, se orientarán a ganar el apoyo de amplias capas de la militancia.

Los grupos que controlan IU y EUiA son miembros, quasi ex-miembros o ex-miembros del PCE y el PCC catalán, partidos que mantienen tradiciones de centralismo democrático que muchos consideran todavía como la esencia del bolchevismo, cuando en realidad consistieron en una medida de urgencia tomada en el segundo congreso de la Tercera Internacional Comunista de 1920, que definió 21 condiciones para la admisión de partidos. La condición número 12 establecía:

“Los partidos que pertenezcan a la Internacional Comunista deben basarse en el principio del centralismo democrático. En el momento actual de dura guerra civil el Partido Comunista sólo podrá realizar su cometido si su organización está lo más centralizada posible, si se impone dentro de ella una disciplina férrea y si el centro dirigente del partido, apoyado en la confianza de sus miembros, tiene fuerza y autoridad y se le dota de los más amplios poderes.”

Estas medidas eran consideradas pasajeras y excepcionales, necesarias en un entorno crítico de guerra contra decenas de ejércitos enemigos. Eric Hobsbawm define el centralismo democrático como un movimiento obrero revolucionario basado en partidos de tipo militar. Esta disposición temporal se convirtió lamentablemente en permanente. Recientemente el secretario general del partido comunista ruso declaraba aprobatoriamente que en su partido estaba prohibida cualquier plataforma interna. Este rasgo fundacional de los partidos comunistas ha resultado incompatible con las estrategias de convergencia con otros sectores sociales y organizaciones políticas que se han visto obligados a seguir en las tres últimas décadas. La imposibilidad de avanzar en la construcción de un movimiento político y social en los veinte años de existencia de Izquierda Unida ha detenido los tímidos avances de la democracia interna y provocado, tanto en IU como en el PCE, el retorno a las dinámicas centralistas, la excesiva rigidez organizativa y la escisión como única forma de solución de las divergencias políticas.
 
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