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Francesc Garcia Las elecciones del pasado 3 de diciembre 2006 han supuesto la mayor victoria lograda por un candidato a la presidencia en toda la historia de Venezuela. Cerca de un 62% del electorado respaldó a Chavez, frente al 38% del candidato opositor, Rosales. Fue una verdadera "marea roja" inundando las urnas.El desarrollo de la jornada electoral demostró una impresionante capacidad de organización y militancia del Movimiento Bolivariano. Desde primeras horas de la mañana, piquetes de los Comandos electorales recorrieron las barriadas pobres, alentando a las masas a salir a la calle a ejercer su derecho al voto. Coches con altavoces hacían sonar música a todo volumen y se lanzaban fuegos artificiales, como invitando al pueblo a ser partícipe de la gran fiesta de la democracia.
Columnas inmensas bajaban desde los barrios de chabolas ," ranchitos " ,hacia los centros de votación. En el distrito caraqueño de Petare, las colas eran tan densas que parecían una auténtica manifestación callejera.A nadie le importó lo más mínimo esperar horas para votar, frente a los colegios electorales se instalaron puestos con comida y bebidas para la gente. Los discapacitados gozaron de transporte gratuito desde su domicilio al colegio electoral. Nadie que no lo quisiera, se quedó sin ejercer su derecho al sufragio, siendo la abstención de un 30%, la menor en la historia del país. Cabe recordar que en los años del Punto Fijismo, de AD y COPEI, la abstención solía rondar el 70% y aún es así hoy en la vecina Colombia.
Toda una muestra de cual es el tipo de política capaz de movilizar a la ciudadanía. Convendría que pensáramos en ello nosotros mismos, tras ver la espectacular abstención de las recientes elecciones en Catalunya.
Ahora, tras su arrolladora victoria, el presidente Chavez y su gobierno reciben un claro mandato: consolidar los logros alcanzados con la Revolución y avanzar en el proceso... en resumidas cuentas, el pueblo venezolano se ha pronunciado con voz rotunda en favor de la construcción de una sociedad socialista. Toca pues, desarrollar todo el potencial de la Constitución Bolivariana, la más progresista hoy en el mundo, plasmando en leyes orgánicas el espíritu contenido en su articulado. Realizar la Reforma Agraria , que acabe con el latifundio y de la tierra a los campesinos, socializar las grandes empresas y ponerlas bajo el control de la clase obrera, expropiar a las transnacionales que saquéen los recursos del país , crear nuevos centros industriales en todo el territorio para descongestionar la enorme area metropolitana de Caracas, en la cual millones de personas se hacinan en condiciones infrahumanas de vida. Dar trabajo y vivienda digna para todos los excluidos sociales, haciendo que los miserables " ranchitos " sean para siempre , historia, un triste recuerdo del pasado. Por otro lado, las mujeres venezolanas, que lograron con su brava lucha , imponer en la Constitución el concepto de " valor social del trabajo doméstico ", deben hacer valer ese derecho, exigiendo salario para toda mujer que trabaje en casa. Con ello no solo ellas se liberarían de la lacerante esclavitud que han sufrido desde siglos , sinó que se convertirían en pioneras y ejemplo para todas las mujeres de la Tierra. El socialismo del siglo XXI tendrá rostro de mujer, o no será digno de ser llamado socialismo. Paso a paso, el ejemplo luminoso , libertador, que representa la Revolución Bolivariana se extiende por toda América Latina y el continente entero se agita: se eligen presidentes progresistas en Ecuador, en Bolivia, en Nicaragua, hay insurrecciones de masas como la de Oaxaca en México... se está haciendo realidad la letra de aquella hermosa canción de Daniel Viglietti quien allá por los turbulentos años 70 cantaba :" América Latina ya lo está gritando, es la liberación que se va acercando, porque hay en nuestros pueblos una inmensa fé, la senda está trazada, nos la mostró el Ché "... |