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El dilema “De Juana Chaos” y el Estado de Derecho. PDF Imprimir Trametre a un amic
dimecres, 21 març de 2007

Rafael Pla López
Profesor de la Universitat de València
Secretario de Formación y Debate del PCPV


La derecha extrema alrededor del PP toca a rebato a raíz de la concesión de la prisión atenuada a de Juana Chaos. El gobierno del PSOE, con el apoyo del resto de fuerzas parlamentarias, lo justifica por razones humanitarias en el marco del Estado de Derecho. Pero el debate público aparece fuertemente distorsionado, obviando el hecho que de Juana Chaos, en aplicación de la legislación vigente, ya había cumplido la condena por asesinato, y que su mantenimiento en prisión, por imputaciones construidas ex-profeso para evitar su puesta en libertad, era una burla patente del Estado de Derecho. De forma que la medida ahora adoptada constituye, en todo caso, una restitución parcial del Estado de Derecho previamente vulnerado.

La cuestión de fondo es la consideración que corresponde a de Juana Chaos y el resto de presos de ETA condenados por acciones terroristas: en el marco del Estado de Derecho, son delincuentes, criminales que están cumpliendo la pena que los ha sido impuesta por los Tribunales de Justicia y en el marco de la Constitución Española vigente, que excluye la cadena perpetua, toda pena tiene un final en el tiempo, contante con la duración inicialmente establecida y las eventuales reducciones que correspondan de acuerdo con la correspondiente legislación penitenciaria.

Ahora bien, la misma ETA los considera "gudaris", soldados que han caídos prisioneros en la guerra que mantienen con el Estado Español (con o sin tregua). Ahora bien, un soldado prisionero no tiene fecha de finalización de su encarcelamiento, que en principio se debería prolongar, de acuerdo con el Convenio de Ginebra hasta el fin de las hostilidades. De forma que cuando desde la derecha extrema se niegan a aceptar el final de la su condena, les están dando, en la práctica, la consideración de "gudaris" que ellos mismos reivindican. Se produce, de este modo, una singular coincidencia entre ETA y la derecha extrema, que en definitiva se corresponde con su compartido menosprecio del Estado de Derecho.

Esto no resulta afectado por la incoherencia en el seno del movimiento de apoyo a los presos de ETA, en la medida en que reivindique una amnistía que en caso alguno sería aplicable a unos soldados prisioneros, los cuales, como tales, deberían continuar en prisión hasta el final de la presunta guerra, es decir hasta la rendición de ETA, más allá de treguas reversibles.

Pero de lo que se trata precisamente es de negar el discurso de la guerra, compartido por ETA y la derecha extrema, la cual, animada por la dirección del PP, está derivando por un peligroso camino de confrontación civil dónde los ataques al Gobierno se extienden a resoluciones judiciales y en definitiva al mismo Estado de Derecho. Ante esto, es urgente la movilización de la ciudadanía contra el guerracivilismo, en defensa del Estado de Derecho y de la paz.

 
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