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Un año y cuatro meses del Estatut de Catalunya. PDF Imprimir Trametre a un amic
dijous, 27 setembre de 2007

Alex de la Fuente

“Ciertamente —me dije—, ciertamente
algo sucede en la reja de mi ventana.
Dejad, pues, que vea lo que sucede allí,
y así penetrar pueda en el misterio.
Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio,
y así penetrar pueda en el misterio.”
¡Es el viento, y nada más!

Edgard Allan Poe, El Cuervo.

 

En un primer balance muy somero de este año y poco que el Estatut batallado por el Tripartit para Catalunya durante dos años sin que absolutamente nadie lo demandase y trazadas sus líneas maestras sin la más mínima participación popular (exceptuando el show psicodélico del autobús ambulante del sr. Saura con la complicidad del inquietante y oscuro sr. Miralles) y con un secretismo propio de negociaciones futbolísticas, vemos indicios de una línea política, cultural, social, económica (de clase, vamos) alejada de los intereses de la mayoría trabajadora y, en cambio, muy cercana, por no decir propia, de la clase burguesa. 

Muy a pesar nuestro, vemos como los supuestos adalides y defensores de los trabajadores, el Tripartit (PSC, ERC, ICV) más la dirección del apéndice supuestamente comunista de EUiA, con mayor gravedad en este último caso, se alejan de la clase obrera y apuestan por políticas liberales en los aspectos sociales, proteccionistas cuando no reaccionarias en lo cultural y ambiguas en lo identitario. 

He seleccionado los aspectos que considero más destacados de este primer y aproximativo balance. 
 

Divide y vencerás. Explota, que algo queda. 

En el artículo 45.4, el Estatut apuesta por crear “un marco de relaciones laborales (…) establecido en función de la realidad productiva y empresarial catalana (…) los poderes públicos deben fomentar una práctica propia de diálogo social, concertación, negociación colectiva (…)” 

Esto en un lenguaje muy claro significa la desunión de la clase obrera española y su fragmentación-atomización al deshacerse los nexos comunes de lucha con los proletarios españoles. Desde la otra perspectiva, podemos afirmar que la burguesía catalana está fijando sus límites de explotación en un marco geográfico ya delimitado: el territorio de Catalunya. 

El único interés que puede derivarse de esta ley jurídica máxima (Estatut) es el de la clase dominante, puesto que la clase obrera que viva y trabaje en Catalunya deberá someterse a sus específicas condiciones de explotación, distanciadas de la fuerza y unidad en el combate que proporciona la máxima integración con los trabajadores del resto de España (y de Europa, o el mundo) posible. 

Es necesario para establecer sus propias condiciones y especifidades en las relaciones de trabajo que la clase obrera “catalana” esté en completa desligazón con la “española”. 

La Generalitat del Tripartit “d’esquerres i catalanista”, intenta asestar un golpe mortal a la máxima obrera lanzada por un señor muy de izquierdas (este de verdad, no como otros que se lo hacen llamar con un falso de debó) en el Manifiesto Comunista en 1848 que decía “trabajadores de todos los países: uníos”. 

Y en este caso, la praxis está más evidente que evidente: es perogrullesco hablar de la capacidad de combate interregional de la clase obrera española en los últimos decenios. Ahí están las Huelgas Generales contra el PSOE del Gal y la reforma laboral en los 80 y 90; la de Aznar; las movilizaciones contra las guerras; las luchas de SEAT en Navarra y Catalunya; las de los astilleros en el Norte y el Sur, etc, etc. 

Evidentemente, esto sólo favorece en una dirección. Y en unas Direcciones Generales: las de los despachos de las multinacionales y las Direcciones Generales de la Generalitat. 

Ante los retos que nos esperan en la lucha contra el imperialismo yankee y los proyectos de la Unión Europea; las ofensivas de las multinacionales de estos frentes imperialistas, etc. ¿qué interés tiene para los trabajadores catalanes depender de otro marco de explotación y opresión diferenciado del común? 
 

Derechos sociales o el agua de borrajas. ¿Cuándo, cómo y de qué forma se “adoptarán las medidas oportunas”?  

Palabras, palabras, palabras. Como explica una gran canción del grupo de punk italiano Los Fastidios, “los políticos del gobierno lanzan ríos de palabras”. Muchos capítulos dedicados al Ciudadano y sus derechos formales, pero nada se dice de los derechos de los trabajadores, excepto que quedan pendientes a la espera “que los poderes públicos adopten las medidas necesarias”. ¿Cómo es posible que un Estatut no regule este ámbito básico para la convivencia y crecimiento del bienestar no ya del trabajador, sino común? ¿Dónde los sres. del Tripartit han guardado a Keynes o al presidente Wilson? ¿De verdad no les queda nada de su pasado socialdemócrata? 

Es increíble que nada regule este Estatut en materia de salarios, garantías sociales, descansos, paros, huelgas, etc, etc. Si en la construcción del Estado-nación catalán, cuyo cimiento maestro está siendo este Estatut, no se tienen en cuenta los derechos de la mayoría de la población, mal vamos. 

¿Quién o quienes serán los reguladores de los derechos laborales si el Estado no interviene? Peligro, peligro. Algo huele a podrido en Dinamarca…y en la plaça de Sant Jaume. 

Así reza el artículo 45.4: “Los poderes públicos deben adoptar las medidas necesarias para garantizar los derechos laborales y sindicales de los trabajadores (…)” 

Ni mínimos, ni máximos, ni chicha ni limoná. 

En el art. 47, en otro tema espinoso, el de la vivienda: 

“Los poderes públicos deben facilitar el acceso a la vivienda mediante la generación de suelo y la promoción de la vivienda pública y (…) protegida, con especial atención a los jóvenes y a los más necesitados” 

Esto es retórica. Es un texto calcado a la Constitución Española, que ya se está incumpliendo reiteradamente, y al Estatuto de Sau, de 1979, que idem de idem. 
 

La Seguridad Social y su Caja Única, objetivo prioritario. Volando voy, volando vengo… 

El art. 165 del nou Estatut dice: “Corresponde a la Generalitat, en materia de Seguridad Social, respetando los principios de unidad económico-patrimonial y solidaridad financiera de la SS, la competencia compartida, que incluye: a) Desarrollo y la ejecución de la legislación estatal (…) b) La gestión del régimen económico de la SS (…) c) La organización y gestión del patrimonio y los servicios que integran la asistencia sanitaria (…) e) El reconocimiento y gestión de las pensiones no contributivas (…)” 

Evidentemente, la clase obrera ha protagonizado enconadas luchas por disfrutar del mediocre Estado del Bienestar que hoy día, a pesar de los sucesivos recortes, podemos “disfrutar”. La Caja Única de la SS es la piedra angular de este sistema. Al ser quizás el tema con más enjundia del Estatut y el que puede provocar de manera más visible y flagrante choques, fricciones y respuestas, tensiones, en definitiva, el Tripartit “d’esquerres i catalanista” se ha dedicado a camuflar como ha podido, que no es baladí, la ruptura de facto, de la Caja Única de marras. 

Es sabido que no hay mayor peligro para una organización, ideología, pensamiento, causa, etc., que el renegado. Es el que más ferozmente atacará el sitio, pensamiento, ideología, etc., de donde proviene. Esta casta burocrática representante de las burguesías nacionalistas que buscan de una u otra manera la construcción paulatina e inexorable de su Estado-nación moderno y burgués, ha leído y conoce bien a Marx. 

En un pasado cada vez más lejano, los dirigentes de ERC, ICV y PSC han sido o pensaban dentro del marxismo o filomarxismo. 

Saben perfectamente que Marx distinguía entre “propiedad jurídica” y “propiedad real”; las diferencias entre ambas son evidentes. Por tanto, una cosa es la, llamémosla “caja nominal” y otra la “caja de facto”. El gestor, en este caso, aunque no disfrute la propiedad total del producto, si disfruta de un uso usufructuario pero en beneficio propio, es decir, de la burocracia estatalista catalana. 

Efectivamente, la clase burguesa gobernante catalana gestiona de manera “compartida” aquello que realmente es gestionada unívocamente en Catalunya: pensiones no contributivas, desarrollo legislativo y su ejecución, gestión del régimen económico… 

Si el sistema se exportase a otras nacionalidades o CC.AA., es muy posible que se quebrase la SS.  

Esta es la solidaridad del Tripartit. 

Y lo que es doblemente grave: si se llegase a este colapso, las pensiones, sanidad, prestaciones de desempleo, etc.,  catalanas no estarían aseguradas, puesto que el fondo interterritorial estaría quebrado. 
 

Estamos avanzando por un camino muy peligroso: la desintegración de la clase obrera española, la colaboración (cómplice o no) de la construcción estatal catalana y la atomización de nuestros derechos reconocidos en el Estado del Bienestar.

Es urgente la generación de un debate en el seno de la izquierda y trasladarlo a la población.
 
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