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Ramon Franquesa La victoria de Fernando Lugo en Paraguay sigue abriendo camino a la emancipación de América Latina y el mundo. Después de 60 años de gobiernos de derecha, que ha sido cómplice del terror militar más oscuro del continente, se han abierto nuevos horizontes. Este pasado domingo el pueblo de paraguay ha dado su confianza abrumadora a Fernando Lugo de 56 años, un ex obispo católico defensor de la teología de la liberación, al frente de la "Alianza Patriótica para el Cambio" (APC).
La ex ministra Blanca Ovelar, candidata del gobernante Partido Colorado, que representaba una agrupación política profundamente desgastada por 60 años de gobierno, por las numerosas acusaciones de corrupción y de clientelismo y por la falta de soluciones para enfrentar los problemas paraguayos, se ha hundido como un castillo de naipes. De nada le ha valido presentarse con el anagrama de la estrella roja (como ya ocurrió en Perú). La derecha aunque se vista de seda, derecha se queda y parece evidente que los pueblos han aprendido mucho. Los símbolos no son programas y ya no engañan ni en América, ni Europa.
La base política de la "Alianza Patriótica para el Cambio" (APC), que ha dado soporte a la candidatura de Fernando Lugo, es amplia y plural, con un abanico que incluye a liberales, a descontentos con el partido gobernante, a comunistas, a todo tipo de ONGs de izquierda católica y de izquierda política. Se trata de una candidatura que desde las condiciones particulares de Paraguay se inserta el la propuesta de emancipación continental hincada con Chavez. Se trata de coalición similar a la que dio la victoria presidencial a Evo Morales en Bolivia.
La derecha y sus voceros del imperio, aterrorizados, denuncian la propuesta de Lugo como “olla de grillos”, “saco de gatos” de “chavistas declarados y encubiertos” (Destaque Internacional - Javier González). Pero olvidan que lo que le da fuerza es precisamente su coherencia dentro de la pluralidad, su propuesta de cambio garantizada precisamente en esa pluralidad frente a las tentaciones de los viejos aparatos a venderse por un plato de lentejas y dejar a sus electores gozar solo del Paraíso en los panfletos electorales. En el nuevo continente esos pueblos nos están dando lecciones de cómo acabar con el discurso de lo menos malo, como negar el discurso de sumisión a una mera gestión porque hay otro que puede privatizar mas. Ellos nos muestran que pensar y actuar consecuentemente por otro mundo es posible y además permite ganar poder institucional. Mientras, aquellos que predican la sumisión, el consenso con el adversario, la aceptación del lo políticamente correcto establecido por los medios se hunden estrepitosamente en España e Italia. Todo en un mes. Todo bien visible para quien quiera ver.
Un detalle no poco interesante de este proceso es que Lugo ha fundamentado su programa también en cuestiones de ámbito regional. Así se ha cuestionado el bajísimo precio que las multinacionales de Brasil pagan a Paraguay por la energía excedente de la central hidroeléctrica de Itaipú. Una reivindicación similar a la que enarboló en Bolivia el entonces candidato Evo Morales, hoy presidente de ese país, en torno del petróleo y del gas vendido a multinacionales como REPSOL.
Con similar energía Lugo ha enarbolado la bandera de la reforma agraria, que afectará especialmente a grandes latifundistas agrícolas de origen brasileño. Se trata también de una lucha paralela a la que se está desarrollando en la vecina Bolivia. Efectivamente, Evo Morales esta actuando ya enérgicamente contra ese mismo grupo social, que no contento con haber despojado al campesinado brasileño de sus tierras, ahora extiende su destructora ganadería extensiva, hacia sus países vecinos con la misma impunidad que los matones ganaderos se extendieron hace cien años en el Far West del los Estados Unidos.
De nuevo esta victoria popular, despierta la teoría del domino entre los poderos del Norte y del Sur del Continente americano. También en España, aquellos que tienen importantes intereses en la zona, intoxican mezclando sus intereses con los de España y los Españoles: grandes monopolios financieros, explotadores de recursos naturales y controladores del los medios de comunicación se han sumado a la alarma. Durante meses han silenciado la emergencia de Lugo, ahora le tratan de ordenar que no se una al frente de emancipación y en particular con Cuba, Venezuela y la vecina Bolivia.
La próxima jugada quizás sea intentar, como en Bolivia, un proceso político de desintegración aprovechando que la victoria global se basa en solo una parte de los 17 gobiernos regionales, algunos de los cuales siguen en manos de la oligarquía rural. Sin duda, no será fácil la coexistencia del nuevo presidente con los demás poderes del Estado y con los sectores hasta ahora dominantes en una sociedad atávicamente conservadora como es la del Paraguay. Pero la marcha más larga se empieza con un solo paso. Y este puede ser el primer paso en Paraguay, aunque sin duda es ya solo un paso más en la larga marcha del continente hacia su emancipación política, económica y social, que empezó hace ya mucho tiempo de la mano de Bolivar, Marti, Sandino, Mariategui, Allende y el Che. |