Advertisement
Destaquem
Web judici a Aznar
 
 
Sobre la situación de Izquierda Unida y la próxima Asamblea Federal PDF Imprimir Trametre a un amic
dijous, 24 abril de 2008

Extracto del Informe Político aprobado por unanimidad en el Comité Central de la Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE) del pasado 29 de marzo
 
1. Los resultados electorales han reabierto la sempiterna crisis en Izquierda Unida. Poco se puede añadir a lo que todas y todos sabemos. Son los peores resultados de nuestra historia. Y nuestros referentes están peor que nunca. Esta situación es peor que la de 1982 o 2000. Hay menos Partido, menos sindicalismo de clase y menos movimientos sociales. 

En 1982 el Partido pudo reagrupar sus fuerzas en la estrategia de la convergencia política y social gracias al empuje del movimiento anti-OTAN y sin haber perdido su influencia sindical. En 2000, IU pudo vivir del cuento de la lechera por la movilizaciones contra la guerra, la LOU, la huelga del 20-J o el Prestigie, pensando que esa potencia movilizadora se transformaría mecánicamente en apoyo electoral sin mediar la intervención política organizada y unitaria de los instrumentos de lucha.

Este no es el fracaso de una persona o de un equipo, sino de una política que ha sido aplicada por muy distintas personas y equipos. A ellos en su conjunto les corresponde la responsabilidad.

Si Izquierda Unida se encuentra en una crisis de proyecto, entonces la autocrítica debe ser enérgica, profunda y afectar a todas las instancias, especialmente las que más responsabilidad han asumido por su condición de principal fuerza dentro de IU. Otra cosa sería falsear el debate.

Políticamente, lo hemos dicho ya todo: no hay espacio electoral para la estrategia del compromiso histórico, de ser el apoyo por la izquierda de la alternancia. Eso fomenta el bipartidismo, más, que cualquier debate electoral a dos.

A ello también ha influido otra nefasta política de comunicación. Si con Anguita, el interés de El Mundo y ABC era dar presencia a IU para erosionar al PSOE, con Llamazares PRISA ha dado minutos y páginas a IU para que viviera de la ilusión de un trato preferencial que ha acabado por revelarse un abrazo del oso.

Poco que decir a cerca de la Ley Electoral: la misma ley dio a IU 21 escaños en 1996, con un 10'4 %. Seguía siendo injusta, pero al menos, nosotros habíamos hecho los deberes y no nos dedicábamos a echar balones fuera a los tsunamis o leyes pactadas desde la transición. Tenemos que dejar de vivir de la ilusión de que el PSOE reformará la ley cuanto más amables seamos con ellos cuando es justo al revés: cuanto más cerca estemos del PSOE más irrelevantes seremos y menos necesidad habrá de de reformar la ley.

Dada esta situación, es imprescindible volver a empezar. Desde el principio. Zambullirnos en lo social desde nuestra estrategia política. Huir de cualquier tentativa de mantener lo poco que queda del status quo interno, de la inercia de seguir en las mismas. Sólo desde el impulso de la militancia podremos salir de esta situación. Si esperamos que el impulso salga de las instancias mediadores, sean federaciones o lo que sean, volveremos a equivocarnos. Eso es lo que ha destruido IU. Eso, y creer que construir la alternativa es negociar un par de leyes con el PSOE u obtener dos ministerios.

Sin querer ser pesimista, las cosas están lejos de haber tocado fondo. Podemos ir peor. Las contradicciones no se han manifestado con la suficiente contundencia y violencia como para que se dé una rectificación profunda, estratégica, organizativa y personal.

Es agotador repetirlo, pero lo haremos una vez más: ninguna solución saldrá del acuerdo entre aparatos. El pacto de las federaciones, el acuerdo entre aparatos, barones, jefes de capilla o como sea que se llame a la continuidad de los errores podrá arroparse por enésima vez de un discurso alternativo, obrerista o lo que toque, pero no pasará de ser lo que es: un reparto de la miseria.

La celeridad en la convocatoria de la IX Asamblea, los movimientos en prensa y las declaraciones de unos y otros confirman el pronóstico. Se quiere ir a una Asamblea atada y bien atada.

2. Esa no es nuestra opción. Nuestra opción es aquella que permita un debate a fondo, estratégico y democrático. Un debate sin tabúes ni cortapisas ni, sobre todo, que quiera ser punto y final. La próxima Asamblea debería cerrar el proceso de descomposición y abrir el de recomposición sobre la base política de la construcción de la alternativa al neoliberalismo en forma de III República con Democracia Participativa. Es decir, una Asamblea que reciba el único mandato de abrir un largo proceso constituyente, para lo que deberíamos contar con una dirección unitaria e integradora. Un proceso que trascienda la IU actual, que abra una nueva convergencia.

Condición indispensable para iniciar cualquier proceso de reconstrucción el fin del estado de sitio interno en IU, acabar con la permanente interinidad en la que está embutida la organización desde la VIII Asamblea. Es imprescindible para recuperar la normalidad interna y la credibilidad la readmisión de todas las y los expulsados, señaladamente nuestros camaradas de Salamanca y Asturias.

En este contexto, las y los comunistas (Partido Comunista de España (PCE) y Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE)) deberíamos afrontar ese debate con el máximo grado de cohesión, nacida de un debate orgánico. Es absurdo que las y los comunistas vayamos a cohesionarnos con la pluralidad política y social dentro y fuera de IU sin estar nosotros mismos cohesionados ya de entrada.

Las y los comunistas debemos tener una línea estratégica que sepa articularse en las realidades concretas y que posea la necesaria flexibilidad táctica. Esa flexibilidad debe ayudar al objetivo, no sustituirlo, y reforzar el perfil de los comunistas como sujeto dentro de IU como movimiento político y social.

No debemos perder nunca de vista lo más esperanzador, y es que hay espacio social y político más que de sobra como para poner en pie un proyecto alternativo al neoliberalismo. Y perspectivas de lucha en el horizonte. Pero hay que tomar consciencia de los cambios operados en lo social. La necesidad de afrontar las nuevas problemáticas sociales y ser capaces de convertirlas en subjetividad creadora, transformadora, revolucionaria.

En definitiva, las tendencias y condiciones objetivas están ahí, muertas de risa, esperando a que alguien las organice y las convierta en potencia creadora, a que se intervenga políticamente sobre ellas para recomponer al sujeto revolucionario.

Como UJCE tenemos un buen bagaje teórico y práctico para enfrentarnos a esta coyuntura. Pero necesitamos instrumentos aglutinadores, convergentes, de elaboración colectiva (como fue IU) e instrumentos de impulso, hegemonía, vanguardia y vertebración (como debería ser el PCE).

Lo que nos toca es seguir en la calle construyendo movimiento juvenil combativo que luche contra la precariedad, que sirva de base real para la convergencia alternativa. A la hora de criticar una práctica que ha fracasado por su carácter destructivo, hay que oponerle otra práctica creadora. Eso es lo que podemos aportar a un proyecto de convergencia política y social: estar en situación, estar en los movimientos sociales, conocer su realidad.

Sin rechazar otras opciones, como es la de impulsar desde la cohesión con el Partido un movimiento que posibilite la recuperación real del proyecto, vamos a seguir trabajando sobre nuestro discurso, desarrollándolo, aplicándolo y contrastándolo con la práctica a través de la acción política.

 
Següent >