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Eduardo Luque Guerrero Irán, próximo objetivo. Lúcido como siempre, Samir Naïr1 señalaba que hoy vivimos un momento particularmente aberrante de la historia. Los países occidentales se presentan como los garantes de la quintaesencia de las libertades individuales y la justicia internacional; al mismo tiempo, su presente y pasado más inmediato están plagados de violaciones de esos mismos derechos, de guerras de saqueo, de apoyo a dictadores corruptos.
La historia del pueblo iraní tiene algo de aciaga, ha estado históricamente determinada por la riqueza de sus Imperios y fundamentada en su innegable valor estratégico. Lugar de enfrentamiento entre Occidente y Oriente desde la Grecia clásica, ha sido siempre una tierra deseada, torturada, conquistada, perdida y reencontrada. Durante los últimos siglos, los Sah, sus gobernantes, han ido desapareciendo acompañados de auténticos ríos de sangre, de insultos de sus súbditos, que los tenían por crueles e infames. Pocos, tristemente pocos, han sido tan grandes como Ciro o el Sah Abbas diseñador de una de las plazas más bellas del mundo, (la plaza del Imán en Ispahán). Hoy cuando el equilibrio del terror de la guerra fría ha dado pasado al unilateralismo imperial de los EEUU. siguen imponiéndose guerras de agresión contra Afganistán o Irak. La excusa no importa; el objetivo, espurio: la apropiación de los recursos energéticos y el control geoestratégico de zonas vitales. Frente a una situación militar empantanada y sin visos de victoria militar, los EEUU se aprestan a una nueva agresión con intermediación israelita: la destrucción de Irán. La justificación ahora será el posible rearme nuclear iraní, la posesión de futuras armas de destrucción masiva. De nuevo los viejos y gastados argumentos. En estos momentos sólo Israel posee capacidad nuclear en la zona, unas 400 ojivas. EEUU durante todo este tiempo ha boicoteado sistemáticamente la posibilidad del desarme en Oriente Medio, propuesto en repetidas ocasiones por Irán y Egipto. Esta es la primera razón de la presente crisis, prolongación evidente de la invasión de Irak: EEUU no puede permitir la existencia de una potencia regional que pueda hacer sombra a su gendarme en la zona.
La crisis de los recursos.
Hace unos 150 años que se utiliza el petróleo como fuente primordial de energía. La revolución industrial hizo crear la falsa idea de un mundo de ilimitados recursos, capaz gracias al ingenio humano de domeñar la naturaleza y ponerla a su servicio sin mirar a su entorno. Hoy cuando la producción mundial se estanca, y no sólo porque se asoman nuevos consumidores a la mesa, como China e India (al ritmo de consumo actual alcanzarán el nivel de los EEUU en dos décadas) si no porque los costos de extracción son cada vez más altos y los yacimientos más escasos. Nos enfrentamos a una crisis de abastecimiento.
Las prospecciones económicas de la OIP (organización Internacional del petróleo) prevén para el período 2002-2030 un aumento de la demanda energética de un 60 %, al ritmo actual, de la cuál un 86% será petróleo. Mientras, de todas las reservas conocidas sólo podremos utilizar entre un 25% -35% del total, siempre y cuando la ecuación coste de extracción- beneficio energético se incline por este último. Por tanto, petróleo siempre habrá, pero su utilización será antieconómica cuando se alcance un determinado nivel de explotación.
En el mundo de la energía, Oriente Medio representa la gran elipse estratégica, y dentro de la misma, Irán es un elemento esencial puesto que desde sus yacimientos se abastece a Europa y Asia Este último continente se está convirtiendo en el gran devorador energético, es por ello que cualquier interrupción en el suministro tiene tanta repercusión en la economía de la región. Japón depende de Oriente Medio en un 82%, mientras que Corea del Sur, que duplica su demanda energética cada diez años, depende en un 93% del petróleo de la zona.
Irán y el petróleo.
El Irán moderno se constituye como reservorio energético mundial a las 4,30 de la mañana del 26 de mayo de 1908, cuando surgió petróleo del primer pozo perforado en Masjid-i-Sulaiman. Fue un suceso que cambió el mundo. De todas formas hasta julio de 1914 tuvo una importancia relativa: el carbón era el rey energético por excelencia. Pocas semanas antes del inicio de la I Gran Guerra, Winston Churchill, promovió el cambio de combustible del carbón al petróleo para las naves de guerra de la Armada Británica. Tuvo que convencer al gobierno que tomara el 51% de las acciones de la empresa que explotaba los pozos. En aquel momento el petróleo se convirtió en un valor estratégico de primer orden para el ejército británico. Nace así la Anglo-Persian Oil Company, que después se convirtió en la British Petroleum o BP. Durante mucho tiempo Irán se comportó como un protectorado de occidente. Varios aspectos lo convertían en un país imprescindible. El amplio margen entre reservas probadas y producción total, la buena calidad de su producto, y los bajos costos de extracción. Al mismo tiempo sus reservas de gas natural, explotadas más tardíamente, suponen ahora una de las mayores de todo el planeta. Esto hace del país un apetitoso bocado.
Durante 30 años, la dinastía Pahlavi fue fiel lacayo de occidente, controlada por las sucesivas administraciones norteamericanas: el dictador de turno era un aliado imprescindible, un gendarme regional, vinculado a una zona geográfica de vital importancia para controlar sus riquezas naturales (las segundas reservas mundiales de petróleo bueno y barato). El fin de la dinastía da paso a un gobierno religioso ortodoxo: la revolución Jomenista que no pretendía cambiar el orden social. Los militantes del partido comunista Iraní que apoyaron incluso esta revolución son exterminados a decenas de miles. La guerra irano-irakí promovida tras la invasión militar de las tropas de Sadam con apoyo de todo occidente y los países del golfo, sume al país en la devastación. Las propias tropas norteamericanas intervienen a favor de Irak, destruyen la mitad de la armada iraní y gran número de estaciones de bombeo. EEUU y los países occidentales, juegan como siempre con todos los mazos de la baraja (no dudaron en proporcionar armas al mismo Irán en su momento). Acabada la guerra en un empate técnico, Norteamérica destruye el Irak de Sadam Husseim en la primera guerra del golfo. Se inicia un bloqueo económico a Irán y la campaña publicitaria iniciada en tiempos del presidente Carter (tras la crisis de los rehenes) contra el pueblo iraní se institucionaliza. Se publicitan todos los prejuicios raciales. Desde hace más de 20 años vivimos una campaña permanente cuyo objetivo es denostar a la sociedad iraní, convertirla en el eje de toda maldad y justificar en su momento la intervención militar. De nuevo habrá que destruir un país para poder salvarlo.
Irán mantiene un índice de diversidad étnica de 0,7 frente a 1, uno de los mayores del mundo con una población joven enorme, muy preparada y en rápido crecimiento. La fuerza de este sector social busca otras vías en la liberalización de las costumbres y el propio régimen político, pero ese impulso ha ido menguando bajo una presión internacional que está reforzando cada vez a los sectores más inmovilistas. La ascensión al poder del actual presidente Mahamoud Ahmadijejad, es un ejemplo claro. Frente al desgaste evidente de la revolución islámica, sobre todo entre la población joven, se pretende, a través del reto nuclear, liderar las corrientes más nacionalistas y fundamentalistas apuntalando al régimen. La política hace extraños amigos de cama.
Geoestrategia de la energía.
Las disyuntiva para la superpotencia (EEUU) es difícil. O cambiar los patrones de consumo, (no olvidemos que un norteamericano consume el doble de petróleo que un Europeo) o la huida hacia adelante de una nueva guerra de agresión. EEUU puede intentar obviar su fracaso militar en Irak con un nueva aventura militar y de rebote, dejar la situación políticamente envenenada para una futura administración demócrata. Por otra parte, los grandes especuladores financieros invierten en futuros sobre todo alimentos y petróleo, jugando la posibilidad que un próximo conflicto militar dispare el precio del crudo de tal forma, que multiplique las ganancias de forma astronómica.
Será una guerra (de no poder evitarse) no solo militar sino sobre todo cultural. Samuel Hungtintong 2 deseaba una guerra entre “civilizaciones” y la tendrá.
Los preparativos están hace tiempo en marcha. Se han entrenado tropas específicamente para introducirlas subrepticiamente en Irán. Extraños grupos provocan atentados contra civiles en la frontera sur con Irak. Aviones espías y satélites militares escudriñan el territorio iraní. EEUU ha proporcionado a Israel, su fiel gendarme, nuevos aviones de bombardeo de gran autonomía y más de 500 bombas de una tonelada capaces de ser reconvertidas en vectores nucleares. La opción israelí de atacar por su cuenta si la presión diplomática que pretende EEUU falla, es un as en la manga, a fin de cuentas el estado de Israel está acostumbrado a violar las resoluciones de los organismos internacionales. Sus principales dirigentes se han referido al presidente iraní como un nuevo Hitler y un psicópata. El vicepresidente Dick Cheney declaró publicamente que Israel podría tomar Ia decisión de usar armas nucleares, lo que es un mensaje diplomático en clave que significa "no nos opondríamos". En estos momentos Irán es un país cercado y vigilado que se enfrenta a un cordón sanitario de bases americanas en Qatar, Irak, Turquía, Uzbekistán y Afganistán, mientras los portaviones y submarinos nucleares americanos patrullan las aguas de su costa sur. En estos momentos está cercado militarmente por todos lados, en un proceso que ha implicado la recomposición de las alianzas de toda Asia Central. E incluso los nuevos países centroeuropeos como Bulgaria o Polonia, con las nuevas bases diseñadas para dar apoyo logístico a los bombarderos americanos en sus misiones contra Irán. En este momento más de medio centenar de buques, estadunidenses, ingleses y canadienses, entre ellos cuatro grandes portaaviones, patrullan las aguas del estrecho de Ormuz. Se han reforzado bases en la salida en el cuerno de África, con la excusa de la existencia de piratas, que dificultaban la navegación. Se trasladan tropas a las bases que rodean Irán y se hace acopio de más y más aviones de guerra, en Turquía, Iraq, Uzbequistan…etc.
Las bazas políticas de Irán
Irán también tiene grandes bazas políticas que jugar. La primera y más importante, es su capacidad económica. Abrir sus reservas de petróleo y cambiar el patrón dólar por el Euro mucho más fuerte, no es una opción, es ya un hecho, al igual que están haciendo China y Rusia. De esta forma se añadirían más problemas a una economía en dificultades como la estadounidense. El déficit Norteamericano añadido al de exportaciones, alcanzan cifras que producen vértigo (superará este ejercicio fiscal los 500 000 millones de dólares). EEUU vive el presente hipotecando a las generaciones futuras. Es un país que vive del crédito internacional. Este déficit enorme se sufraga en gran medida, por que el dólar no es únicamente una moneda de intercambio sino es la moneda de reserva mundial, todos los intercambios de los productos energéticos se hacen en ese valor. Hasta el 2006 únicamente el 20% de las monedas eran en Euros el resto cerca de un 60% eran dólares.
Por otra parte, aunque por otros motivos, el Banco Central europeo y el Banco central de Japón ya han iniciado hace meses una retirada ordenada, para no inducir al pánico, del patrón dólar. Sadam Hussein decidió hacer lo propio muy deprisa y seis meses después se había producido la invasión. El objetivo pues, no era tanto dominar las reservas petrolíferas del país o líneas de suministro que ya tenía controladas, sino evitar que se produjera el cambio de patrón energético del dólar al Euro como así hizo el dicador iraquí el 6 de enero del 2002. Esta es una de las clave de bóveda del actual conflicto. No es el desarrollo nuclear del cual está muy lejos el país Persa, sino la posibilidad de sustituir al dólar como medio de intercambio internacional.
La segunda baza del gobierno iraní, es su capacidad de producir millones de barriles de crudo diarios y abastecer en un 70% a Europa y China, los grandes competidores de los EEUU, de esta forma se asegura un control específico sobre la energía que mueve el mundo. Por ello ninguna acción se puede tomar sin la aquiescencia o la neutralización política de China o Rusia. El control de estos pozos proporciona a su poseer un valor añadido y más cuando todas las previsiones científicas, entre ellas las del gobierno francés13 en un informe presentado en el 2004, ya prevé que se alcance el «peak oil» o «cenit de la extracción de crudo» antes o en el 2013. Estamos pues a punto de sobrepasar esa temible línea. La tercera base es el control geoestratégico que tiene Irán sobre el estrecho de Ormuz, por donde transitan 15 millones de barriles de crudo diarios, que representa casi el 40% del consumo mundial.
Sólo la posesión del arma atómica, como vemos en el caso de Corea del Norte preserva de la agresión. Pero Irán está muy lejos de obtener el arma, frente a los 80 kg de plutonio necesario, sólo ha podido fabricar 1 gramo. Es capaz de depurar el 4% del uranio producido cuando debería hacerlo en un 85%. Frente a las 1000 centrifugadoras necesarias posee 174. Tiene una planta de procesamiento cuando necesita 12. No hay ninguna prueba de que Irán esté más cerca ahora de las armas nucleares que Irak en septiembre de 2002, cuando Blair (ex presidente inglés) y Dick Cheney (vicepresidente de EEUU) aseguraron al mundo que Bagdad representaba una verdadera "amenaza" nuclear. Mientras países como India, Pakistán o Israel, si que han desarrollado un programa nuclear militar. De nuevo el doble rasero internacional. El cinismo de las potencias occidentales alcanza ya niveles grotescos. Irán si ha firmado el protocolo de No proliferación nuclear, cosa que evidentemente no han hecho ni India, ni Pakistán ni Israel y sin embargo se le sigue acusando y persiguiendo. No existe ninguna prueba fehaciente que Irán persiga el desarrollo del arma nuclear. El envite estratégico que se desarrolla en Oriente Medio, tiene como finalidad no sólo el control geoestratégico de esos recursos, sino sobre todo controlar a Europa y China, los grandes competidores internacionales.
La situación internacional ha entrado en un proceso de cambio acelerado. El desgaste política de la administración republicana, el fracaso militar que se cierne en la campaña iraquí, el fiasco israelí en la invasión del Líbano, así como el deterioro de la situación en Afganistán, resitúan tácticamente los objetivos prioritarios. Desaceleraron el impulso hacia la guerra durante un tiempo. Pero ahora vuelven a acumularse tensiones. Así mientras el subsecretario de estado norteamericano habla de "incrementar la presión". El ex ministro de defensa israelí, Shaul Mofaz, (curiosamente de origen Iraní) se refería a que "Israel no aceptará una capacidad nuclear iraní, y debe tener la capacidad para defenderse con todo lo que esto implica, y para ello nos estamos preparando”. Finalmente el candidato demócrata Obama, ha pedido detener la amenaza Iraní. Parece que la situación tiende a girar de nuevo en otro sentido. El cambio en la cúpula militar de los EEUU4 para la zona, y la toma de control por los generales más belicistas no auguran nada bueno. La campaña publicitaria se acelera, muchos diarios dan por hecho la guerra, como un elemento más o menos inminente.
De todas formas para los EEUU es también una difícil alternativa. Este país ya no es el mismo de antes de la guerra de Irak. Hoy en día EEUU, que se declaró capaz de ganar al mismo tiempo varias guerras parciales en diversos lugares del mundo, se siente impotente, su capacidad no correspondiente a su ambición.
Irán se prepara para la guerra. Pero la superpotencia ve difícil involucrarse en una acción terrestre que precisaría de más de un millón de hombres para la invasión y a los que no puede movilizar, al menos en las condiciones actuales. Sólo la opción del bombardeo nuclear, contra los supuestos lugares de producción de material fisionable es viable. La consecuencia según análisis del gobierno norteamericano: la muerte instantánea de decenas de miles de personas y la caída del régimen, con el resultado de la imposición de uno nuevo, más acorde con los intereses de la industria petrolífera americana. Parece que no hay luz al final del túnel.
Si las fuerzas contrarias a la guerra no detienen esta carrera hacia el precipicio, si no consiguen cerrar la caja de Pandora que está entreabierta, percibiremos lo que el ex presidente de la República Checa, Václav Havel anuncia: la guerra contra Irán será el inicio de la III Guerra Mundial. |