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Ni leal ni desleal PDF Imprimir Trametre a un amic
dilluns, 28 juliol de 2008

Gustavo Duch Guillot - Director de Veterinarios Sin Fronteras

Casi nadie cuestiona las bondades de la competencia como práctica fundamental (esto suena a dogma) que asegura el equilibrio de los mercados (y esto a infalibilidad pontifica). A lo sumo se exigen algunas reglas para velar porque la competencia no sea desleal. En el ámbito agrícola todos los actores compiten entre sí -campesinos y empresas agrícolas- y no sólo no hay reglas de control de la competencia sino que se hacen méritos para ser lo más desleal posible. Ejemplo: el presupuesto de EEUU destina al apoyo rural una cifra que equivale a una cuarta parte de todo el dinero destinado al funcionamiento del Estado mexicano, es superior al conjunto del PIB de cualquiera de los países del África Sub-sahariana (exceptuando a Sudáfrica) y financiaría 6 mil años de la agricultura colombiana. Y –ojo- las ayudas estadounidenses pueden beneficiar a personas que hayan obtenido ingresos agrícolas de hasta 750 mil dólares anuales como máximo. ¿Cómo se regula esto? Prefiero pensar en la cooperación frente a cualquier tipo de competitividad, leal o desleal.

 
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