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dimecres, 10 setembre de 2008

Eduardo Luque

La fragmentación de la URSS trajo consigo su segmentación en 15 naciones diferentes, dejando cinco territorios sin solución. Dos de ellos, Osetia del Sur y Abjasia, se encuentran dentro de Georgia. Desde 1992 estas pequeñas regiones eran independientes bajo protección rusa. Su valor estratégico ha provocado varios conflictos., así los tres presidentes de la Georgia independiente, Zviat Gamsajurdia, Eduard Shevardnadze y Mijail Saakashvili se han visto implicados en sucesivas guerras. Éste último, de 42 años y formado en los EEUU, es un ferviente admirador del presidente  Busch, a cuyo padre dedicó la mayor avenida de la capital. En el 2003 alcanzó el poder tras la “revolución de las rosas”, un proceso político financiado por fundaciones sin ánimo de lucro y “ONGDS”1 de EEUU cuya propuesta política central es el nacionalismo radical y su alineamiento con la OTAN. Georgia es el país que más soldados envió a Irak tras los EEUU y Inglaterr.

El rosario de errores cometidos en la actual crisis por este  presidente, sólo tiene parangón con la ceguera y falta de visión del presidente Busch, su mentor político. La incapacidad para sacar de la crisis económica a Georgia, al aplicar más y más medias neoliberales han provocado que la única oferta que el presidente Saakashvili ofrezca a su pueblo, es el nacionalismo más exarcebado. Planeaba galvanizar a la población con la recuperación del “territorio nacional”.

La desinformación nos ha presentado a las tropas rusas como las agresoras. mientras se ocultan las acciones de las tropas Georgianas contra los civiles, la destrucción de la capital de Osetia del Sur, Tsjinvali ,es un claro ejemplo.

El apoyo militar de los EEUU y la OTAN a éste país, su rearme: invierte el 8% del PIB. Los ejercicios militares conjuntos OTAN-Georgia del mes de julio “Reacción inmediata 2008”, acrecentaron la idea de que Georgia podía recuperar Osetia y Abjazia por la fuerza. La falsa creencia en la incapacidad Rusa para reaccionar de forma rápida han hecho el resto.

El ataque a Osetia comportaba importantes ventajas estratégicas para occidente. Eliminar la presión que pudiera ejercer  Rusia sobre el oleoducto Bakou-Tbilissi-Ceyhan que transporta el gas y el petróleo desde  Azerbaiján y el petróleo de Turmekistan a Israel y  Europa Occidental vía Georgia y Turquía. Por otra parte la invasión de Osetia mostraría a diferentes países pujantes en la zona (Rusia, India e Irán) que la OTAN estaba en situación dominante.

Sin embargo Oseita del Sur, la parte norte forma parte de Rusia, es un pueblo caucásico étnicamente diferente al Georgiano. Desde la época zarista han gozado de autonomía y han tenido buenas relaciones con su gigantesco vecino. La tensión con Georgia, viene de lejos. Incluso en 1989 el premio Nobel de la Paz Andrei Sájarov calificó a Georgia de “pequeño imperio”, respecto a sus aspiraciones sobre Osetia del Sur y Abjazia.

La solución del conflicto vino, al menos parcialmente, de la mano del presidente de Rusia Borís Yeltsin y el de Georgiano Eduard Shevardnadze cuando  firmaron en Dagomís (Sochi) un acuerdo que regulaba el conflicto. Creando una comisión Mixta de Control (CMC) donde se sentaban a la misma mesa  Georgianos, Osetios y rusos. La ascensión política del actual presidente la puso en cuarentena, las acciones concretas la anularon posteriormente.

Desde Julio de este año,  la artillería Georgiana ha ido bombardeando la  capital Osetia provocando la evacuación de niños y ancianos. Por fin la noche del 7 al 8 de agosto, aprovechando la apertura de los juegos olímpicos de Pekín, se iniciaba la guerra abierta que ni rusos ni Osetios esperaban tras las declaraciones pacificadores del presidente Georgiano. El ejército Georgiano invadió Oseita, arrasó la capital y atacó Abjazia. Es un ataque  premeditado y alentado a la vista de los datos que poseemos, por los propios EEUU y la OTAN. La reacción militar rusa y Osetia fue contundente, en no más de tres días deshicieron al ejército Georgiano de más de 10000 hombres y ocuparon zonas estratégicas del país. El apoyo del ejército estadounidense trasladando con sus aviones y tripulantes a los 2500 soldados estacionados en Irak al frente Georgiano no sirvió para nada.

Pero Rusia ha sacado músculo, su declive iniciado en los años 90 puede haber llegado a su fin. No está a la defensiva en el plano estratégico y rechaza los razonamientos occidentales. La geometría variable que justifica la independencia de Kosovo frente a Serbia o el Tibet frente a China, violando el derecho internacional, para negar en cambio el reconocimiento de las minorias étnicas de Osetia y Abjazia en 1991, no es un argumento lógico para Rusia. Las prisas de Georgia por integrase en la OTAN ha generado una amplia fisura entre diversos socios. Para Rusia era el último eslabón del cerco militar y político extendido desde el Mar Báltico al Mar Negro. Rusia por tanto no puede abandonar a  su suerte el Caucaso puesto que perdería el control sobre Asia Central. El oleoducto de Bakú, creado por occidente para evitar el paso por territorio ruso o países aliados, de 2,5 millones de barriles de petróleo diarios es un argumento de peso. El error de evaluación del presidente Georgiano, ha puesto esta vital autopista energética al alcance de Moscú. La vulnerabilidad de este oleoducto es tal, que los incendios declarados este mes de julio en Anatolia Central ( centro-sur de Turquía) por donde discurre, obligaron a cerrarlo y a desviar el caudal a través de oleoductos rusos. Rusia, en un momento, puede deshacer todo el trabajo realizado por los americanos durante años. Moscú no ha querido destruir el oleoducto pero controla instalaciones  vitales para su funcionamiento. Este control sobre grades recursos energéticos, refuerza la posición geoestratégica de Rusia. De su mano viene su renacimiento como potencia en el  tablero internacional.  El presidente ruso Medvedev ordenó la terminación de la primera etapa del Oleoducto Oriental Siberia Pacífico (ESPO, por sus siglas en inglés) para fines de 2009. Ello permitirá  aumentar su exportación de petróleo y gas del 3% al 80% hacia la zona Asia-Pacífico, cambiando los objetivos estratégicos de la exportación. Por otra parte, ha sabido mantener el control sobre el gas de  Turmequistan y Kazagastan al hacer pasar los oleoductos por Rusia.

Paralelamente el gigante ruso Gazprom ha conseguido hacerse con el control del gas natural y el petróleo libio con destino a Europa. Mientras los líderes europeos desde el primer ministro británico Gordon Brown, el  presidente francés o el ex primer ministro italiano Romano Prodi bregaban para entrar en el pastel energético Libio. Putin, el ex -presidente ruso, un mes antes de renunciar a su cargo se reunía con el coronel Gadafi y llegaban a un acuerdo que marginaba completamente a los competidores europeos. Igualmente ha sucedido con la penetración del gigante ruso en África (Nigeria y otros países ya han llegado a acuerdos importantes con la corporación rusa), el objetivo de este gas son los propios EEUU. Por último los acuerdos con Irán, su participación el proyectado  gasoducto Irán-Pakistán-India ,refuerzan la posición de este país en el tablero internacional en caso de agresión americana-israelí y rompen el bloqueo económico occidental.

La crisis ha evidenciado así mismo la incapacidad de la UE para establecer “Represalias reales ” contra Rusia porque controla la llave energética europea. Se percibió el año pasado cuando por motivos económicos Rusia redujo el flujo de gas a Ucrania y de rebote a Europa. Tanto  Alemania como Francia, utilizarán la derrota Georgiana para evitar  la integración de este país en la OTAN como se propuso en la primavera pasada. La situación ha derivado en fracturas en la propia OTAN. Por otro lado ni siquiera los EEUU pueden plantearse en serio, una profundización de la crisis con Moscú. En este momento el 70 % del flujo de petróleo que mantiene viva la máquina militar en Afganistán pasa o bien por Rusia o por países amigos de éste país. La consecuencia más inmediata de la actual crisis, y en una demostración de poderío la flota rusa comenzará a patrullar el Ártico, cosa que no hacía desde su desintegración como país. El conflicto sigue pendiente, las amenazas cada vez menos veladas de ataque a Irán, sitúan en primer plano la necesidad del trabajo de todas las organizaciones sociales y políticas contra la guerra que se avecina, la crisis Georgiana no es sino un elemento más del gran marco que se avecina. 

 
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